The Ring (2002)

En The Ring, Rachel Keller y su hijo Aidan se convertían en víctimas de una misteriosa fuerza del mal responsable de la muerte de cuatro adolescentes en una cabaña de alta montaña. El espíritu de Samara Morgan, una niña que murió ahogada en un pozo 25 años antes, había quedado atrapado en un mundo crepuscular desde el que se comunicaba de forma telepática con el mundo de los vivos a través del soporte de una cinta de video. Cuando alguien contempla las imágenes surrealistas grabados en la cinta que proceden directamente de la mente de Samara, suena el teléfono y la voz de la niña dice “siete días”: es lo que le queda de vida a quien ha mirado el contenido de la cinta. Rachel intenta descubrir la manera de salvar su hijo, que ha oído el mensaje fatal, y de romper el ciclo viral de Samara.

Igual que en la primera entrega titulada The Ring, todo empieza cuando un grupo de jóvenes encuentran una copia de la cinta maldita, ahora ellos saben que morirán siete días después de verla porque conocen el rumor, así que empiezan un juego en el que gana quien sea capaz de soportar la mayor cantidad de días después de verla; filmando todo lo que suceda. Uno de ellos, el último en verla, faltando dos minutos para que se cumpliera la hora de su muerte, le entrega la cinta a una amiga para que así al verla ella, él pueda salvarse, pero resultó que ella no fue capaz de verla por miedo y él murió.
Poco después de esto, Rachel, la protagonista de la primera entrega, se muda a un pueblo con su hijo para tratar de olvidar lo sucedido. En el pueblo encuentra un trabajo como periodista, en el cual va a ver el reportaje de una muerte sobrenatural que había ocurrido (la del chico).
Al llegar al lugar, descubre que la muerte ha sido provocada por el video maldito de Samara, así que consigue hacerse con la copia del muchacho y la quema para que Samara no vuelva nunca más a su vida y a la de su hijo.
Por desgracia para ella, el fuego otorga algún tipo de poder paranormal a Samara que le permité poseer lo más preciado de Rachel, su hijo Aidan. La historia de que el fuego otorga más poder a los fantasmas también se puede ver en la saga de "La Maldición" ("The Grudge"), cuando la protagonista, Karen Davis, prende fuego a la casa de los espíritus, estos se hacen más poderosos, pues lo mismo pasa con el espíritu de Samara.
Al principio, Aidan comienza a enfermar y le suceden cosas paranormales como que los animales le atacan y el agua le repele. Rachel entonces se da cuenta de que Samara le está haciendo daño y comienza a investigar los orígenes de la misma para poder enfrentarse a ella.
Investigando en casa de los Morgan, padres adoptivos de Samara que se acabaron suicidando, descubre que Samara llegó de un orfanato de monjas, cuando se dirige allí descubre que su madre biológica la había intentado ahogar cuando era tan solo un bebé y que ahora está recluida en un centro psiquiátrico.
Al ir a verla, la mujer le cuenta que debe ahogar a su hijo para que Samara vea que no puede quedarse en el mundo de los vivos y debe volver al de los muertos.
Mientras, en el pueblo, Aidan, el cual quedara en el hospital es totalmente poseído por Samara, la cual busca a Rachel ya que ella fue la que la encontró en el pozo y piensa que debe ser su madre. Por lo tanto se dirige a su casa, matando a todo aquel que ose intentar impedírselo.
Cuando Rachel llega a su casa, ve con horror como Aidan está poseído por Samara, sin saber que hacer, se queda dormida. Entonces puede hablar con su hijo ya que el único modo de que Samara no les oiga es a través del subconsciente de los sueños, porque los muertos no pueden soñar.
Aidan le dice lo mismo que la madre de Samara, si no intenta ahogarlo, Samara nunca se irá de sus vidas. Rachel se arma de valor al despertar y le da un medicamento a Samara/Aidan para que se duerma y así aprovechar para meterla en la bañera. Una vez allí comienza a ahogarlo, entonces Samara sale de su cuerpo y se va. Aidan sigue vivo.
Tras esto, Samara vuelve a través del televisor y atrapa a Rachel para llevársela al pozo. Rachel, en ese lugar, descubre que Samara solo quiere tener una madre que se quede con ella y que su única salida al exterior, al mundo de los vivos, es por el pozo, así que, trepando por el lugar, Rachel sale del pozo y lo sella para que Samara no salga nunca más, rompiendo de una vez por todas la maldición. Pero Rachel se da cuenta que es una niña atrapada que busca una figura maternal, habla con ella antes de salir del pozo (escenas no mostradas en la película). Rachel la abraza un momento, pero cuando Samara se da cuenta de que Rachel tiene intenciones de irse, la persigue pero no le resulta .
Después, mediante los susurros de Aidan, consigue volver al mundo real. La pesadilla ha acabado y madre e hijo pueden vivir por fin en paz.