Su principal objetivo, como activo miembro del espionaje USA, era descubrir al "topo" infiltrado en los servicios secretos norteamericanos. Podía ser cualquiera, desde su propio jefe hasta el hombre del que se había enamorado. En su búsqueda, Aline no se paró ante nada; fue testigo presencial de un intento de asesinato contra Franco, desenmascaró la red de espionaje de Himmler en España, montó una cadena de confidentes en Madrid, participó en operaciones paralelas a la invasión de Francia, fue una pieza clave en la guerra de desinformación contra los alemanes...y sobrevivió para contarlo.Todo ello, moviéndose con soltura en el mundo de la alta sociedad de la época.


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